Desde que el ser humano empezó a cuantificar el tiempo los relojes se han convertido en el mejor y el peor amigo del hombre. Es cierto que es mucho más fácil quedar a una hora con los amigos: si normalmente quedas a una hora y on así tienes que esperar a todo el mundo unos 20 minutos como mínimo, imagínate como sería el mundo sin relojes: quedamos cuando el sol se oculte entre esas dos montanias, o cuando el sol proyecte sombra sobre ese edificio…En fin, afortunadamente el ser humano ha evolucionado algo desde el reloj solar (que en Donosti tendría menos uso que un paraguas en el Sahara) y nos hemos acostumbrado a planificar nuestras vidas en base a horarios (excepto las entidades financieras que siguen abriendo cuándo les viene en gana y si les apetece).

En esta ocasión me gustaría compartir con vosotros unas reflexiones sobre la puntualidad y la hora Alemana. Gracias a los maravillosos relojes suizos el pueblo alemán se ha acostumbrado a ser muy pünktlich; excepto los trenes DB claro, que como los bancos espanioles van a su p_ _ a bola.
En cualquier caso es curiosa su forma de leer la hora.
- Primero dicen los minutos y después la hora. (11.15 dicen y cuarto pasadas de las 11)
- Entre y 25 y 35 dicen: X minutos para y media y X minutos pasados de y media!
- Cuando es y media dicen la siguiente hora.(11.30 dicen media y 12)
- En vez de decir pasadas, ellos redondean con la palabra gleich. (11.12 -->11.10 pero 11.13-->11.15)


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