Pues sí, os lo creáis o no los alemanes están muy pero que muy Gordos!! A mí por lo menos se me hace insoportable que acostumbrado al poco ruido del tren o del tranvía (porque los alemanes hablan para el cuello de su camisa), de repente se te siente al lado un personaje que ya puede ser un niño, un ejecutivo o una abuela con su música estridente a tropecientos decibelios emanando de sus auriculares.

Y es que aquella imagen de los ochenta de un personaje de color, porque parece ser que está mal visto decir negro, con un radiocasette de un metro de largo al hombro ha evolucionado. Ahora se luce más el ir con tu mp4 con auriculares blancos ipod chulis de última generación con un volumen que podría privar a los muertos de su eterno descanso y lo que es mucho más divertido: joder al primo que se te ha sentado al lado!
Puede pareceros una tontería pero puedo aseguraros que coger un tren a las 8 de la mañana, todavía con la legaña colgando de un ojo, y que se te siente al lado uno de estos mequetrefes con su música discotequera pim-pum-pam-pum al lado hace que te den ganas de bajarte del tren e ir andando el resto del camino.

Lo cierto es que a mí me daría miedo meterme uno de esos auriculares en el oído, porque ese volumen por fuerza ha de causar un daño irreparable al tímpano: no olvidemos que estamos hablando de auriculares, no de altavoces. Aunque igual en Alemania resulta que los auriculares sí que están diseñados para que cualquier persona en un radio de 3 metros pueda oír la música con total nitidez.

Por algo la comisión europea se está planteando limitar el volumen de decibelios que los auriculares pueden producir. Dicen que por evitar un daño irreparable al tímpano. A mí, particularmente, me la sopla, como si se quieren meter un palillo chino en el oído, pero que respeten mi derecho a ir tranquilo y en silencio en el transporte público a trabajar, que ya es bastante duro de por sí.

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